Si alguna vez has fundido chocolate para una tarta y te ha quedado una pasta grumosa y apagada, casi seguro que estabas usando cobertura en lugar de chocolate real. Trabajamos el chocolate a diario en nuestra obrador y esta es la diferencia, explicada sin tecnicismos.
Un chocolate de calidad lleva cacao (masa de cacao y manteca de cacao) y azúcar, poco más. La cobertura vegetal sustituye la manteca de cacao por grasas vegetales: es más barata, más fácil de trabajar, y no sabe a chocolate de verdad. Si en la etiqueta lees «grasa vegetal» o «grasas vegetales hidrogenadas», ya sabes lo que hay.
Un 70 % de cacao de mala materia prima no supera a un 60 % de buen origen. Lo que sí marca la diferencia es la procedencia: los chocolates de origen (una única región, como Ecuador, Perú o Madagascar) tienen matices que los blends industriales pierden. Prueba a fundir uno y otro en casa y huele antes de probar: el buen chocolate huele a cacao, el malo a nada.
El chocolate con manteca de cacao real suena: al romper una tableta se oye un «snap» limpio. La cobertura se dobla sin quejarse. Es el test más rápido del mundo y funciona en cualquier supermercado.
Aunque compres el mejor chocolate, si lo quemas al fundirlo habrás perdido aroma y brillo. Usa el baño maría suave o el microondas en intervalos de 20 segundos, removiendo entre vuelta y vuelta. Y si quieres aprender el temperado (el paso que da brillo y dureza a bombones y tabletas), nuestros cursos de bombonería van justo de eso.
¿Más dudas sobre chocolate? Pásate por nuestras creaciones y mira lo que se puede hacer con materia prima buena.